Juegos secretos (Little children)

30 12 2008

Ayer tuve la oportunidad de ver la película Juegos Secretos (EE.UU 2006), Little Children en inglés, del guionista y director Todd Field, candidato al Oscar por “En la habitación”. Basada en la novela de Tom Perrotta y protagonizada por Kate Winslet, Patrick Wilson y Jennifer Connelly, ha sido candidata a los Globos de Oro.

Me la recomendó una asidua del blog, y realmente es una muy buena película que retrata de manera magistral las vidas edulcoradamente felices de los habitantes de un barrio suburbano estadounidense, extensible a cualquier parte del mundo occidental.

La aparente comedia de humor negro inicial, nos va mostrando poco a poco la insatisfacción y la frustración de los personajes ante las propias espectativas vitales incumplidas. En realidad, los protagonistas adultos están a la altura de sus hijos pequeños (muy presentes en todo el film), incapaces de resolver sus problemas afectivos, incapaces de romper con “su modus vivendi”.

La tragedia se instala finalmente en la trama. Es inevitable que de alguna manera, como espectadores, nos identifiquemos con la realidad mostrada. Es como asomarse a nuestro propio abismo. ¡Qué vértigo!

El trailer está en ingles, pero es válido para hacerse una idea.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Diario de un hombre moderno

25 12 2008

Hombres, hombres, hombres,…

Vale, yo también lo soy. ¿Tiene algo de malo?

Repasemos mi situación:

Soy hombre, relativamente joven, moderno, resido en una ciudad de tamaño medio, con trabajo fijo, limpio, y sobre todo, bien educado. Y aún así, me va fatal.

Y eso que lucho denodadamente contra el rol de machote insensible que nos persigue a los hombres desde que nacemos.

Intento, por ejemplo, hacer más de una cosa a la vez. Al principio cuesta, pero he progresado: ahora soy capaz de atender con aparente interes la conversación de mi compañera Ana, y admirar con natural disimulo lo bien que le quedan los Levi´s (aunque luego, me siento culpable).

Tampoco dejo de entrenar mi rudimentaria inteligencia, disipada en asuntos carnales. Acudo con una calculada imagen “casual” a las terrazas de las cafeterías de moda de la ciudad. Y me siento allí, tratando de resolver diabólicas pruebas tipo “brain” y sudokus imposibles. Reconozco que es difícil concentrarse. Las terrazas suelen estar atestadas de mujeres. Mujeres guapas hablando. Hablando de hombres y problemas derivados. Como de costumbre, nos ponen a parir. Joder, actúan como si yo no estuviera allí.

Mira que hago por no desanimarme. En cultura, intento estar a la última. Me he leído todos los libros de Lucia Etxebarría, y últimamente acompaño a mi hermana y a sus amigas cada vez que van de compras. No dejan que me meta con ellas en el probador. Pero a cambio, me he aprendido de memoria todos los perfumes que usan, y en tendencias de moda estoy a la última, un “crack”.  Además, en la intimidad juego con mi Barbie, la llamo con el nombre de mi chica preferida y ambos le ponemos  los cuernos a Ken. Pero a pesar de todo, noto que algo va mal.

He logrado llorar con “Dirty dancing” y me he tirado un millón de horas leyendo poesía, sentado en los infinitos bancos de todos los parques de la ciudad. Un millón de horas leyendo poesía y novela romántica. Pero nada. Sigo soltero.

Hombres, hombres, hombres,…

Los tíos guapos y atractivos no tienen problema. Pueden ser machos, eructar y tocarse los huevos entre ellos. Nunca dejarán de ser unos rompecorazones algo cabroncetes. Unos rompecorazones a los que se les perdona todo.

¿Y que me decís de los ricos?, siempre podrán comprar el cariño, porque siempre habrá quién les caliente la cama por dinero.

Soy hombre, relativamente joven, razonablemente bueno, intento ser actual, moderno y vivir mi tiempo. Y soy soltero, ¿Qué puedo hacer?

Saludos a los lectores del blog. MALEX.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Sobre “Hombres…”

20 12 2008

Saludos, amigas y amigos de PSXXI. Respecto al post, “Hombres…”:
Cuando, hace ya tiempo, recibí el texto de Mariposita Rosa me causó el mismo impacto inicial que a todos vosotros. Y decidí mandarlo de una patada al limbo de los textos olvidados. Matthias, tal y como dices, dudaba de que tuviera algún interes al margen de la provocación pura y dura.

Nunca he creído en el destino. Ahora, dudo que exista. Y mañana tal vez opine lo contrario. Pero lo cierto es que el texto, ha sido muy terco. Siempre ha estado ahí. Cultivando mi desasosiego. Removiendo mi conciencia. Acabé por verlo en todas partes. En los periódicos, en los inquietantes programas de televisión que hablan de relaciones, en las discusiones de pareja de mis vecinos y en la reprimenda de una madre a ese hijo adolescente con problemas.

Ese texto, y su significado, puede que sea producto de una decepeción monumental, pero no se justifica. Por eso mismo he considerado que es más peligroso esconderlo que publicarlo.

Mariposita Rosa, dices “si la respuesta de alguien es sí, por favor que me llame”. Creo sinceramente que necesitas un soplo de aire fresco. Aquí tienes los comentarios de jherran, Bucle, Marse, .undermind, Matthias, Anaiis (gracias), manumara, caótica, hiperyon, lacubanadeldíatalylahoratal,…

Gracias por vuestra paciencia y entendimiento.
Cécile





Hombres…

19 12 2008

Que si hacer el amor, que si follar o echar un polvo. Bobadas.

A los hombres lo único que les interesa es que las mujeres estén con la boca bien cerradita y las patas bien abiertas. Todo el que diga lo contrario está mintiendo.

Los hombres son un subproducto biológico, donde las hormonas forman el 98 % de su componente y las neuronas el 2 % (por decir algo). Todo esto tiene una explicación biológica y se llama cromosoma Y. Todo el que conozca algo de la todopoderosa ciencia de la medicina sabrá que el cromosoma Y es un cromosoma X en el cual en algún momento de su creación al Gran Hacedor se le escapó un cachito y, oh, señores ustedes creen que ese tonto e insignificsnte cachito no supuso nada???

Pues se equivocan… por eso las mujeres somos más inteligentes, maduras, valientes, equilibradas, hacemos de madre, de padre, psiquitra, trabajamos fuera y dentro de casa… y lo más importante, creamos vida… podeis hacer eso vosotros, machos del planeta Tierra?.

Si la respuesta de alguien es sí, por favor que me llame.

Un saludo a todos los lectores de esta maraviloso blog .

Mariposita Rosa

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Correctivo de fluidos

15 12 2008

petalo-rojo-con-gotas-21422A pesar de que soy hombre, hace mucho decidí que si lo podía evitar, nunca más echaría un polvo.

Recientemente, un grupo de amigos nos debatíamos entre follar y hacer el amor. Por desgracia, no pasó de ser una reunión intelectual (éramos impares, estábamos en un lugar público). Pero fué de lo más fructífera.

De hacer el amor, qué queréis que os diga. Yo no lo veo muy claro. Para mi tiene una ineludible connotación religiosa. En mi preadolescencia, (esa etapa de la vida tan difícil), todos los domingos el cura insistía en que lo primero, lo más importante, era amarse a uno mismo; y después, a los demás.

Por aquel entonces, no tenía muy claro eso de cómo amar a los demás (era muy joven). Pero os puedo asegurar que me amaba a mí mismo con frenesí. A todas horas. Eso sí, cuando caí en la cuenta del malentendido, apesadumbrado, ya no lo hice más. Dejé de ir a misa.

Y que conste que no soy un tipo raro. Que cuando tengo pareja, lo que es follar, follo siempre que puedo. Y cuando no, pues me aguanto. Bueno, si pasa mucho tiempo, acabo recurriendo a las enseñanzas de aquel cura. En realidad, bien mirado, eso de amarse a uno mismo tampoco está tan mal.

Poco a poco, el debate fue ganando en intensidad. Que si hacer el amor era cursi, que si follar chabacano. No había forma de ponerse de acuerdo.

¿Y lo de echar un polvo?

Hacía poco que me había independizado (esa etapa de la vida tan difícil). Un día, en la discoteca de siempre, una madurita atractiva (o eso me pareció a mí) se cruzó en mi camino. De improviso, como quién se quita una legaña húmeda del ojo, me espetó “¿echamos un polvo?”. Me quedé de piedra. ¡Aquella bruja podía leer la mente!

Caían las horas (y los cubatas) y por fin, fumata blanca. El consenso necesario entre las partes. A pesar de haber estado conversando tanto tiempo de un tema tan, tan caliente, nos fuimos de allí sorprendentemente satisfechos.

Ya en mi casa, comprobé horrorizado que “gatillazo” podía ser algo más que un gatillo grande. “¡La legaña!” me dije “¡un mal augurio!”. Me escondí como pude entre la almohada y un trozo de edredón, y poco después, la bruja cogió su escoba y se marchó volando.

Los demás no sé, pero yo aprendí muchísimo de la última charla. Y en las etapas difíciles de la vida, es importante aplicar la experiencia y los conocimientos adquiridos.

- Tú lo que necesitas es un buen correctivo de fluidos – le hubiera dicho.

Y con todo mi orgullo me hubiera ido a follar a otra parte.

Saludos, queridos lectores. Super P.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





¿Qué os pasa a los hombres?

12 12 2008

¿Qué os pasa a los hombres, que cuando una mujer toma la iniciativa en la cama, os venís abajo?

Puede ocurrir en una relación esporádica, en ausencia de confianza mutua, en situaciones de estrés, o cansancio tras una gran farra (sobre todo si hay alcohol de por medio).  En se caso, te tragas tu orgullo (y tus ganas) y adiós muy buenas.

Pero, queridos lectores, el tío se tiró cuatro años con el cortejo. Ni más ni menos.

Estuvimos mucho tiempo saliendo en cuadrilla. Y reconozco que enseguida llamó mi atención. Me divertía especialmente con él. Era un chico con chispa, inteligente, y cuando se aproximaba a mí, me hacía sentir muy cómoda. Alguien cómplice, diferente.

Resulta que, con el paso de los meses, comenzamos a tontear en la intimidad de los SMS. Al principio, insinuaciones de incierta sensualidad. Algo inocente. Pero el tiempo corría a nuestro favor. Afilando el sutil juego de las palabras, los mensajes se fueron cargando de erotismo mal disimulado. Y la tensión fue aumentando poco a poco.

Finalmente, una noche, el intercambio de mensajes me sorprendió retorciéndome de excitación entre las sábanas de mi cama. Un relámpago de éxtasis, prolongado y desconocido, me sacudió el cuerpo. Estaba totalmente húmeda.

Así fue, queridas amigas (y amigos), mi primer encuentro de sexo virtual.

Durante un tiempo, no hablamos del tema. Algo extraño, estar con alguien a quién ansías poseer, y actuar como si nada. Los meses fueron cayendo. Harta de esperar, un día le dije (por la vía virtual, que continuaba funcionando de maravilla) que ya era hora, que tocaba lo carnal. Y él, aceptó.

Fue una semana muy larga; escogiendo el conjunto de lencería, soñando con gorilas desbocados, relamiéndome de todo el morbo acumulado. Definitivamente, no quería nada romántico. Sólo sexo puro y duro.

Y llegó el gran día. Yo estaba esperando en la cafetería del hotel. Por un lado sentía una gran excitación, aunque por otro estaba algo nerviosa. Pero cuando lo ví llegar, se me olvidó todo. Me sentía pletórica, tenía un subidón impresionante.

Al entrar en la habitación, él encendió la tele y se tumbó en la cama. Yo enseguida me quité los tacones. Pero nada. Pasó un buen rato hasta que me acerqué a sus labios:

- Creo que no hemos venido aquí a ver la tele ¿no? – había que romper el hielo.

Mientras nos besábamos notaba su tensión. Me quitó la ropa con manos temblorosas. Y para que voy a contar más. No hubo manera. Yo intenté quitarle importancia a lo sucedido. Pero nada.

Le envié un SMS caliente. Un atisbo de esperanza. Nos volvimos a tumbar en la cama. Pero nada. Por más que lo intenté, me lo curré durante horas…, no hubo forma de echar un polvo.

- Te he visto tan segura, que me he bloqueado – me dijo al final, sin apartar los ojos de la tele.

¿Cómo? ¿Cuatro años para decirme que le pongo nervioso? Sin comentarios.

AFRODITA.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Libre decisión

10 12 2008

portada1Tres patas para una mesa, tres: Érase una vez, una familia monógama, Biología aplicada, la monogamia y Monogamia versus infidelidad. Tres patas para una mesa imperfecta. Mesa que soporta la carga cultural que en cuestiones de pareja hemos acumulado tras milenios de sutil socialización.

Una carga, que lo queramos o no, está ahí. Presente en todos nosotros. Es parte de lo que somos y representamos. Actúa en silencio, al igual que el resto de mecanismos ancestrales de conservación que en ocasiones nos permite sobrevivir, y en otras nos hace tan cobardes.

PRIMERIZA, (autora de “Siempre con el mismo“) estoy de acuerdo con la opinión general; si das el paso ya nada será como antes. No soy psicóloga, (tampoco deseo que este foro se convierta en un consultorio), pero leyendo atentamente tu relato tal vez sea exactamente lo que buscas. Un cambio.

Tu matrimonio va bien, tienes amor, estabilidad, buenas relaciones sexuales,… no ves motivo objetivo alguno para revolucionar tu vida.

“¿Como voy romper algo que funciona?” resuena sobre la mesa.

Desgraciadamente, algo se revuelve en tu interior. Tal vez, al principio no fuera más que un remusguillo incómodo, pero ahora el estrépito de tus entrañas no te deja en paz.

Para mi, que tu marido sea el único hombre con el que has estado no es más que un clavo ardiendo. Un clavo, al que te aferras a con fuerza.

Una coartada para el cambio que tanto anhelas.

Una buena mesa tiene cuatro patas. A pesar de nuestra educación, de nuestro entorno, que tanto nos condiciona, tenemos perfecto derecho a decidir libremente lo que en conciencia nos conviene para cada momento de nuestra vida.

Una decisión madura, y unas consecuencias (sufrimiento, liberación, etc.) que habrá que asumir y hacer frente.

PRIMERIZA, reflexiona sobre la cuarta pata; decide libremente.

Cécile.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Siempre con el mismo

8 12 2008

Hola, buenas. Espero no arrenpentirme de esto. Allá voy.

Estoy felizmente casada desde hace exactamente 20 años. Adoro a mi marido, y él me adora a mí. Tenemos unas relaciones sexuales estupendas, ESTUPENDAS, y me ayuda en todo. No puedo ser más feliz. Pero…

Estoy con él desde los 18 años y no he tenido relaciones con nadie más. Y ahora me encantaría probar con otra persona. No se, pero leyendo el “post” La bomba de Trainer, me siento en cierta manera identificada con la mujer de la historia (aunque no sé si yo sería capaz de contarle la infidelidad a mi marido); necesito una aventura, quiero probar con otro…

Además tengo un candidato ideal. Estoy segura de que probaría conmigo, encantado. Se trata de mi jefe. El también está casado, no significaría nada. Nada más que sexo.

Cuando me acerco a él, noto como un cosquilleo en el bajo vientre. Disfruto muchísimo: cruce de miradas, pequeños roces,… La tensión sube cada día y no se cómo dar el primer paso, cómo plantear el encuentro, pero estoy deseándolo.

Que quede claro, no dejaría a mi marido por nada del mundo, le quiero profundamente.

Sólo quiero probar, probar con otro hombre…

¿Hay alguien por aquí que sólo haya besado a una persona en su vida? Es así de simple, y así de complicado.

Tal vez podáis ayudarme desde vuestro punto de vista.

Muchas gracias, me encanta el blog. Un saludo.

PRIMERIZA

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Victoria nuestra

3 12 2008

¡Hola! Me marcho fuera unos días. Procuraré publicar algo, pero no prometo nada (falta de tiempo libre, WIFI,…). Estad preparados que a mi vuelta no habrá tregua (sonrisa). Llevo tiempo intentando escribir sobre el estereotipo de vida single (moda, imagen, consumismo, etc. – ¡espero vuestras colaboraciones!). A modo de aperitivo os dejo un relato de Clarice Lispector, titulado “Victoria nuestra”. A mi me ha tocado la fibra. A ver que si os gusta. ¡Un fuerte abrazo!

Todo lo que hemos hecho de nosotros nombrándolo victoria nuestra de cada día.

No hemos amado sobre todas las cosas. No hemos aceptado lo incomprensible porque no queremos ser tontos. Hemos amontonado objetos y escudos por no tenernos, ni a los otros. Evitamos toda alegría que haya sido ya catalogada. Hemos construido catedrales y nos hemos quedado afuera, pues tememos haber construido trampas.

No nos hemos entregado a nosotros mismos, pues sería el comienzo de una vida larga y tal vez sin consuelo. Hemos evitado caer de rodillas frente al primero que por amor diga: tu miedo. Hemos organizado sociedades de pavor sonriente, en donde se sirven con soda los licores. Hemos procurado salvarnos, sin usar la palabra salvación para no avergonzarnos de ser inocentes. Hemos evitado la palabra amor para no aceptar su contextura de amor y de odio. Hemos mantenido en secreto nuestra muerte. Hemos hecho arte porque nada sabemos de lo otro. Hemos disfrazado con amor nuestra indiferencia, disfrazado nuestra indiferencia con angustia, disfrazado con el pequeño miedo el gran miedo mayor. No hemos adorado, por conservar la sensata mezquindad de acordarnos a tiempo de los falsos dioses. No hemos sido ingenuos para no reírnos de nosotros mismos y poder al final del día “al menos no fui estúpido”, sin llorar de nosotros al apagar la luz. Hemos tenido la certeza de que también yo y todos ustedes y por eso todos sin saber amar. Hemos sonreído en público de lo que no sonreímos al quedarnos solos. A nuestro candor hemos llamado debilidad. Nos hemos temido el uno al otro por sobre todas las cosas. Y a todo esto hemos considerado la victoria nuestra de cada día…

Clarice Lispector.

Para las personas que, como yo, quedan fuera de circulación durante unos pocos días. ¡Animo!

Cécile. 

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame technorati facebook





La bomba

1 12 2008

Son ellos, una pareja con varios años de convivencia a sus espaldas (apenas recuerdan el como y cuando), pero todavía jóvenes, sentados frente al televisor, aguardando que llegue la hora de irse a la cama, probablemente a dormir.

Son ella, leyendo una revista de decoración, y él, con el mando en la mano, cambiando de canal a intervalos regulares, esperando que algo novedoso capte su atención. Y así, arropados por el tierno sopor de la mera compañía mutua, languidece un nuevo día sin historia

Pero, por un momento, ella alza la vista del la revista, se quita las gafas de leer y con una patilla entre los dientes, como reflexionando sobre algo pretérito, suelta la bomba. Una bomba disfrazada de comentario banal:

- Cariño, me he acostado varias veces con otro. Sólo ha sido sexo, nada del otro mundo.

Uno de los canales se queda fijo en la pantalla. El mando cae sordo sobre la alfombra. Ella se sumerge de nuevo en las tendencias minimalistas del salón. Lleva largo tiempo suspirando por algo así.

La onda expansiva se extiende letal, devastadora. Primero la violencia de la tormenta. Luego la calma aparente. Todo un tormento, que perdura hasta que llega el predecible final.

Son ellos, todavía jóvenes, los que acaban separándose.

Y entonces surge la pregunta. En realidad me asalta como hombre que soy. Intentando escarbar en la mente femenina:

¿No basta con plantear la separación? ¿No es mejor evitar el sufrimiento inútil? ¿Por qué y para qué la mujer va y se lo cuenta todo a su marido?

Cécile, celebremos la semana del Solitario y no Llanero…

Gracias. TRAINER.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook