El efecto fusión

29 01 2009

infusionLo que yo llamo efecto fusión es una de las peores cosas por las que tiene que pasar una persona soltera. Bueno, eso y el hecho de que una oportunidad de sexo prometedor te pille sin depilar… (Ahora entiendo porque sigo soltera, jaja)
Os estaréis preguntando, ¿Qué diablos es el efecto fusión? Digamos que es cuando dos personas forman pareja y se fusionan en un solo ente que como es lógico, al estar formado por dos entes anteriormente individuales, dan como resultado un ser diferente a lo que cada uno era anteriormente.
Os pongo en situación:
Llevas ya unos cuantos años de soltería, con sus buenos momentos, y los malos, ratos de “qué bien se está sola!” y ratos de “¿donde coño está mi hombre?”. (Seguro que la mayoría me entendéis) Pero en todos esos momentos ha estado ella, o ellas. Tus amigas, compañeras, cómplices, tus iguales. Con ella o ellas compartes conversaciones profundas, frívolas, compartiendo retales de vida y muchas cosas más. Y entonces ella se echa novio, y está encantada, las dos lo estáis porque tú te alegras mucho por ella y te encanta verla radiante. Ella se muere por que le conozcas, y cuando ve que hacéis buenas migas, respira tranquila, y tu también, y todos os lleváis genial, y que alegría que alboroto. Pero poco a poco empieza a pasar, y te das cuenta que el efecto fusión ha empezado cuando no puedes recordar cuándo fue la última vez que la viste sin él. No recuerdas cuando fue la última vez que compartisteis un rato de intimidad, a corazón abierto, ya se ha borrado por completo de tu memoria cuando fue la última vez que la viste como simplemente ella. Has dejado incluso de hacerle confidencias, porque ya no te sentías cómoda, porque te cansaste. Las últimas veces que le contaste, mejor dicho, les contaste algo íntimo te sorprendió con una serie de consejos prefabricados de los que no solía hacer uso, con un moralismo muy poco característico de ella. Entonces es cuando la das por perdida, y los encuentros con ella empiezan a ser más por el compromiso del cariño que os ha unido que por que por verdadera amistad y complicidad. Las conversaciones se tornan banales y vacías e intentas mostrar interés mientras te cuenta de que color son las cortinas que han comprado para el pisito que han alquilado juntos. *
Estoy segura que todos habéis sufrido el efecto fusión alguna vez. Afortunadamente para mí, espero que también para todo aquel que esté leyendo esto, existen determinadas personas en mi vida, que siguen siendo los mismos aunque su modo de vida haya cambiado. Afortunadamente, aunque se hayan emparejado, son capaces de sacar tiempo para que nos cuidemos y conservemos esa intimidad y esa complicidad que desde que nos conocemos nos ha unido. Ese tipo de persona, (cuanto les quiero!) son las mejores parejas que se puede tener, porque si son capaces de cuidar con mimo y cariño sus relaciones con sus amigos, que no será con la persona de la que se han enamorado.
 
*El sexo de los protagonistas de la situación que describo es puramente anecdótico.

Saludos, CAOTICA.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Lobos en un chino

26 01 2009

Hace tiempo que no nos vemos y decidimos ir a cenar a un chino. Vamos tres. Una de cada color. Pelirroja aparece preciosa con sus pendientes largos y su abrigo hippy y sus botas altas de tacón. Estamos de pie, desde hace una media hora, esperando una mesa que iba a quedarse libre en cinco minutos. Cinco minutos chinos, supongo, y yo ya empiezo a ponerme nerviosa. Rubia llega tarde pero también muy guapa, justo antes de sentarnos en la mesa.

- Menudo escote llevas… ¿no tienes frío?… y Pelirroja, sin pedir ni permiso, le abrocha otro botón.

- No, mejor antes -digo-…así parece una monja.

“Oye, que vestido más bonito “. Sí, pienso, la verdad es que a mí también me gustaba antes de empezar a verlo como una cortina de ducha de los setenta.

Nos hacen pasar y nos sentamos por fin, y traen la carta y empieza la primera discusión, por el vino. Que si tinto, que si rosado… y tinto no porque el Marques de Cáceres es fuerte y rosado tampoco porque de lo que hay el único que nos gusta es el lambrusco pero a una el lambrusco la tiene ya asqueada y al final acabamos tomando el blanco, que era el que no quería ninguna de las tres. Pero a veces a la gente no se le ocurren formas más equitativas de terminar una discusión, con el camarero esperando nuestro veredicto, bolígrafo en mano, sin decir nada para presionar, pero plantado allí, de pie, mirándonos impasible, con el restaurante hasta el culo, y pensando seguramente, “estas tres brujas discutiendo por el puto vino”.

Así que bla bla bla bla bla empiezan a traer la comida con ese orden sin sentido que utilizan en los chinos…da igual que les digas primero esto luego esto y luego lo otro…. Ellos mueven la cabeza diciendo que sí, siempre sonriendo y luego… joder luego hacen lo que les parece.

Y a medida que salen los platos nos vamos bebiendo el vino y la conversación, sobre hombres, por supuesto, va subiendo de tono. Entonces saco mi cuadernito…. Y aviso… yo apunto aquí las frases que se digan y luego me tomo la licencia de utilizarlas… y las dos ingenuas me dicen que sí…. Lo que hace una en nombre de la amistad cuando ha bebido ya un par de copitas… jeje je

Las frases iniciales son bastante tópicas. Las mujeres somos grandes incomprendidas, eso lo sabe ya todo el mundo, lo mismo que es sabido que los hombres son egoístas, que tienen miedo al compromiso y tal… pero la verdad es que da igual lo que hagan y lo que estén dispuestos a dar, porque en la mayoría de los casos, sea lo que sea, jamás será lo que esa mujer quiere.

Frases célebres del cuaderno verde (juro que se pronunciaron todas durante la cena):

“Los hombres pueden estar a la altura de las mujeres, si no lo están es porque no quieren” “Joder tía que dices, esa frase parece de A” “No hables de A, y tú no apuntes, que A no tiene por qué estar en ese cuaderno” “Sí, el chaval está un poco amargadillo, pero no me extraña, con la mujer que tiene”.

El tofu merece una apartado especial, porque ocupó un buen rato de la noche, y generó cierta tensión entre dos de los comensales.

“A mí el tofu me gusta pero es bastante soso” “que va, no es soso”. “Sí es soso, como puedes decir que el tofu no es soso”. “Yo he comido mucho tofu” “Yo también… ” ¡Joder…! Estoy pensando yo, pero ¿para cuantas horas conversación puede dar el tofu? frase final resumen sobre el tofu “El tofu es como los hombres, depende de con que lo aliñes”. Y las tres nos quedamos contentas con eso.

Y otro apartado especial merece el tema del sexo xq nadie diría esto estando sobria, y si fuera de día, ni siquiera borracha:

“Hoy he follado, pero poco”… No, que nadie me pregunte que quiere decir eso. Sólo sé que cuando lo oí me pareció entenderlo y cuando lo apunté me pareció una cosa de lo más lógica. Ahora, curiosamente, no lo tengo tan claro.

“No, yo ya no le consiento que me chuleé, por eso estoy sola haciéndome pajas” “Quiero química con alguien porque hace tiempo que no me humedezco con nadie” Ante esto solo puedo decir una cosa: ¡Oh, dios mío!

¿Dijimos alguna de las frases demasiado alto?… no lo sé. Solo sé que de repente vino el camarero chino con tres chupitos de aguardiente de hierbas diciéndonos que nos invitaban “los de la mesa de allí”.

¡Vaya, tres tíos! ¡Qué casualidad! J Y en ese momento, me acordé de alguien que me había dicho algo y pensé… oh… estos deben ser los lobos.

Y ahí, el surrealismo se acentuó.

Primero echamos un vistazo a los de la mesa y después decidimos levantar los chupitos y brindar dándoles las gracias. Y ahí quizás, debió de haber terminado todo. Pero…no. Porque la vida es una encadenación de casualidades, y da la casualidad de que conozco a unos chicos que una vez pagaron a una camarera con una poesía, y daba también la casualidad de que mi cuaderno verde estaba encima de la mesa, y por si eso fuera poco nosotras ya estábamos un poco contentas y para colmo mis amigas nunca me han puesto freno cuando me pongo friki, las muy cabronas. Nunca. Así que cuando les dije lo de…oye… escribimos algo y se lo damos…las otras… que sí… y tan contentas.

Y eso hicimos.

Escribimos dos.

Una que no recuerdo sobre miradas y otra que no recuerdo sobre un culo. Y me levanté y me fui con las dos poesías a la mesa, pero resulta que los tipos no entendían mi letra . Joder, Morena, que tonta eres… ahí tenías que haber cortado el rollo, pero no…me volví a mi mesa y Rubia, que tiene una caligrafía maravillosa pasó una a limpio, y Pelirroja, que tiene un sentido muy acusado de la estética quemó con un mechero los bordes de la hoja en las que estaba escrita. Y de nuevo me levanté y me fuí donde ellos a llevarles el papelito, un papelito que tenía ya algo de las tres.

Y mientras, ellas escribiendo en el cuaderno..

- ¿Cuál le ha dao?

- La del culo

- Vaya hombre… y yo quemando la otra.

Pero la del culo no tuvo mucho éxito entre los chicos de la mesa. Me dijeron que era un poco escatológica… y eso me jodió algo, porque lo escatológico es otra cosa.. por eso, les dí la poesía de las miradas, pero más tarde, como pequeña venganza, y para que les quedara claro el concepto de “escatológico” les conté que a la mañana, haciendo footing, me había resbalado en una caca de perro (lo cual por desgracia es cierto :) ) y había tenido que hacer los dos kilómetros de vuelta a casa apestando a mierda con los pantalones pringados…Uno de ellos flipaba…. “pareces más glamurosa que todo eso” “es lo que tiene llevar una cortina puesta” “¿Cómo?” …jejeje….”Nada, chaval, nada. Que las apariencias engañan”…

Al final resultó que los lobos eran en realidad, lobitos, pero eso estuvo bien, porque nos relajamos y la noche acabó, no me acuerdo bien cómo, después de algunas copas, muchas risas y bastantes mentiras. Ellos tomaron un camino y nosotras otro… pero antes Pelirroja le dio su número (creo que el verdadero) al que dijo que era filósofo.

Bueno, el tiempo se va rápido y se ha ido ya otra noche un poco loca. Y no sé si es cosa de la edad, o del estado de ánimo, o del cansancio, solo sé que últimamente, después de una noche de juerga, además de la resaca me acompaña persistente un jodido punto de tristeza.

Saludos, Clara.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Emboscada “single”

20 01 2009

Grandes peligros acechan la azarosa vida del “single” en la hostil sociedad actual.

Regla número uno: no debes abandonar nunca, bajo ningún concepto, tu pose de aparente felicidad, o te harán pedazos. Al primer síntoma de humana debilidad, todo tu entorno intentará arreglarte la vida. Insistirán sin descanso en que lo que en esos casos se debe o no se debe hacer, machaconamente.

Una de las variantes más socorridas es la de “voy a presentarte a una amiga”, ejercitada indistintamente por padres, hermanos, amigos y algún que otro osado vecino.

Mi última emboscada, en casa de unos amigos. Siete personas. Dos parejas, dos chicas solteras y yo. “Vaya, que bien” me digo, iniciando una fluida conversación con la más atractiva de las dos. Puro instinto. La anfitriona, se ve obligada a intervenir. Con un imperceptible gesto de cabeza, me señala a la otra. “Alberto, ésta es la chica de la que tanto te he hablado”. La miro, tratando de recordar. Bueno, no está mal. Parapetada detras de un par de generosos senos que pugnan por escapar del escote, ella me sonríe con lo que yo interpreto como cierta timidez.

Tras unas cuantas confusas (e incomprensibles) maniobras, la cosa en la mesa queda así: A mi diestra la chica atractiva (en realidad es la que me gusta). No lleva escote y entre nosotros surgen ocurrentes y animadas conversaciones que provocan el jolgorio del resto. Además, tiene un rostro como para perderse en él.

Enfrente, la chica de la que tanto me han hablado. De cuando en cuando la miro, y ella me sonríe. Habla poco, pero parece una chica alegre. De risa fácil, contagiosa. Cuando suelta la carcajada, su apretado escote acapara la atención de toda la mesa.

Comida, vino. Del rostro atractivo, al escote. Comida, más vino. Del escote, nuevamente al rostro atractivo. Más conversación (y más vino). Y así, pasan las horas. La cena está resultando mucho más agradable de lo que cabría esperar.

Pero… hay un plan, y los anfitriones, la otra pareja, ¡y hasta la chica atractiva! (tremenda decepción) lo han ejecutado a la perfección. Es un poco demasiado tarde cuando me doy cuenta de que la chica de la que tanto me han hablado y yo mismo, estamos borrachos perdidos. “Draidodes” blasfemo.

Rápidamente, nos meten en un taxi, (luego supe que le dieron mi dirección).  Y trabajo resuelto. Pero a esos cabrones se les fue la mano con la borrachera.

¿Qué se podía esperar de nosotros en semejante estado?

“Tienes unos ojos muy bonitos” le digo mirándole las tetas, para romper el hielo. Ella, (jode con la tímida) se abalanza sobre mi y trata de besarme, esparciéndo sus babas de Campillo, reserva del 2001, por toda mi cara. El taxista carraspea y en ese instante, una prolongada arcada se apodera de mí. ”El fracaso está servido” pensé.

No me he vuelto a encontrar con la chica de la que tanto me hablaron, pero el otro día me topé con los anfitriones por la calle. Y tras echarme la bronca (¡a mi!), displicentes, me soltaron una de las variantes mas humillantes:

- Haznos el favor, cómprate un animal de compañía.

Un saludo. Alberto.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Amor oscuro

14 01 2009

crepusculo-en-la-playa-de-la-barrosa-chiclana-28824¿Alguien sabría decirme por qué una persona mantiene una relación oculta durante años con otra que está casada?

Mi amiga, 35 años, con trabajo estable, piso y coche. Todos la admiran; una “single” atractiva e independiente. Profesional y segura de sí misma. Muchos hombres, y alguna que otra mujer, se le acercan. Tratan de conocerla.

Pero ella aprieta el paso y mira al frente.

A veces incluso logro que me acompañe al cine, o a tomar una copa. Que conozca algo diferente. Que se dé cuenta de que no ha tenido juventud, de que no ha conocido a nadie, A NADIE, que la merezca de verdad. En igualdad de condiciones. Con quién poder explorar en busca de algo similar a la felicidad. Pero es imposible.

No hay nada que hacer.

Y no hay nada que hacer porque lleva desde los 18 trabajando de secretaria para su jefe, un hombre casado con el que desde el mismo instante en que empezó a trabajar para él mantiene una relación. Una relación que, aunque ella no quiera verlo, la está matando. Poco a poco.

Y quién es él, más que un nigromante que la mantiene a su lado hechizada y sumisa, durante tantos años. Un maestro, el tío. Cuando la contrató era padre de un niño. Ahora, 17 años después, tiene tres. Y ella aún lo defiende, lo admira, lo idolatra.

No trato de salvarla, simplemente en mi amiga. Además, ya tiene su condena; él le da un beso, y ella, se fabrica vanas esperanzas con las que intenta sobrevivir. Este fin de semana, por ejemplo, una agonía. Sollozando y vomitando bilis, a cada momento. Cuando no, suspirando por otro beso ponzoñoso, que mitigue su dolor y disfrace su pavor. Pavor a caer definitivamente en el abismo de su puta vida.

El viernes lo pilló follando con otra de sus compañeras.

Gracias, M.S. (Barcelona)

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Crónica de navidad (de ella)

10 01 2009

Nochebuena. Por la tarde, antes de la cena quedé con unas amigas para tomar vino caliente. En el primer bar nos encontramos con el ex-denosequién que por algún motivo terminó diciéndonos que el era muy aficionado a la lectura, que, de hecho, no solí leer libros que tuvieran menos de 500 páginas. Entonces pedí otro vino. A raíz de eso cada uno empezó a explicar su hábitos lectores y la chica rubia aseguró que ella leía, al menos cuatro libros al año, y consideraba que eso era una media excelente. De hecho, añadió, estos días se estaba leyendo el último de Coelho. Supe que necesitaba otro vino y creo que iban tres ya.

Mi amiga, la que me conoce, percibió que necesitaba ayuda y me dijo que en el próximo bar íbamos a encontrar, casi seguro, al amigo de una amigo de un amigo que …”oye, ese también escribe, como tú”…Bueno, admito que eso me animó un poco y pedí otro vino para celebrarlo. Después, tal y como aseguró mi amiga conocí a Iñigo, que no estaba nada mal, que le gustaba a la rubia, que hablaba muy despacio y que nada más presentármelo me aseguró, no tengo ni puta idea de porqué, que él era un verdadero caballero. Lo dijo literalmente, con esas palabras… y yo me reí. Me reí porque a esas alturas ya iba por el quinto vino caliente y todo me hacía mucha gracia, la verdad. Como además no tenía muchas ganas de perder el tiempo le pregunté directamente… “oye, ¿me han dicho que escribes?”… y él, de repente mostró cierto interés… “oh… tu eres la amiga de Elena, no?… no te imaginaba así”…podía haberle preguntado que como me imaginaba pero se me trababa ya la lengua y preferí invertir mis esfuerzos en vocalizar sobre otro tema…. “¿y que escribes? ¿poesía, relato, de todo un poco o que?”…y él…acelerado…. que joder…que llevaba ya tres años escribiendo y que en estos momentos andaba cerca de las 80.000 palabras”…Vaya, la cosa se pone interesante, pensé…pero después de un par de vinos más ( y no, ya no sé ni cuantos iban) seguía sin tener ni puñetera idea de que coño escribía  el tío o sobre qué…. “eres un coleccionista de palabras?”…pensé que eso, al menos, le daba un sentido a sus 80.000… pero a él pareció ofenderle… “Soy un escritor…”  Y entonces me dio como pena, no él… no solo él… casi todo me dio pena, no sé porqué. Y decidí que ya era hora de ir a casa  a cenar, pero antes cogí una servilleta del bar y escribí un poema….

Algunas veces, cuando es noche buena,

y has bebido vino caliente

y estás medio borracha

y conoces a un tipo que colecciona palabras al azar

y a una rubia que lee tres libros al año

y a un chico que lee cualquier libro con la única condición

de que tenga más de quinientas páginas

esas veces

sacas del bolso tu bolígrafo morado

y escribes un poema como este

en una servilleta del bar

y luego

das el poema, firmado y todo, a cualquiera de ellos

para que se limpien el culo con él

 Saludos. Clara.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook





Crónica de Navidad (de él)

5 01 2009

Soy un “single” reglamentario. Tengo trabajo fijo, coche y un piso en el que vivo yo sólo. Y para despejar cualquier duda, estoy en edad de procrear y no estoy obsesionado por buscar pareja. (Bueno, un poco de actividad sexual no me vendría mal).

Como veis cumplo todos los requisitos, indispensables hoy en día para ser feliz. Y lo soy. O por lo menos eso creía. Y lo digo, porque en estas navidades, con tanta comida familiar y reunión social me ha entrado la duda. Y es que, no tener pareja, significa no poder hablar de nada más. Es como si uno no tuviera inquietudes personales, intereses o problemas laborales.

En la mesa, tus padres, hermanos, tías (los tíos generalmente no cuentan), primos y alguna que otra abuela. Llega el turno de hablar sobre los chismes del barrio, pueblo o ciudad (y si no para eso están los de la tele) e inevitablemente alguien repara en ti escondido tras una copa de vino o una pata de cordero. “¿Y tu? ¿Cuando vas a asentar la cabeza?” suelta alguien como si fuera el chiste más gracioso de la noche.

Gracias a que los niños no callan, uno puede replicar “¿El trabajo? Pues ahora con la crisis…”. Da lo mismo, no hay manera. La conversación, bastante anodina hasta el momento, se anima. No hay nada que hacer. Hasta la abuela quiere hablar. Los niños se callan y me miran un poco celosos; todos los consejos, broncas y paternalismos son para mí. Pero lo que más me fastidia de todo, es que se ponen a hablar como si yo no estuviera delante. “Aquella novia ¿Cómo se llamaba? Aquella si que era una buena chavala… no como la última…”. Alguien intercede: “La última era maja ¿no?”. Y tu madre, que para eso te ha parido y siempre tiene razón: “Buff, de la última, mejor no hablar”. Nada más decirlo, se apercibe de mi presencia, de mi expresión alucinada, y encima, se sorprende. “Ya sabes, Alberto, que nunca me he metido en tu vida, pero…”

Me sirvo otra copa de champán e intento jugar, para disimular, con mi sobrina que de hecho ya vuelve a estar ocupada, al igual que el resto de los niños.

Y de repente, me doy cuenta de que hasta el cava me sabe mal. Estoy sólo en el mundo. Nadie me quiere, y el espíritu navideño es una mierda.

¿Acaso se arreglara todo si algún día me hecho novia?…

Alberto, diario de un “single”.

Compartir:
del.icio.us Bitacoras.com digg meneame fresqui technorati facebook