Falta de compromiso, falta de madurez

23 02 2009

A diferencia de nuestros mayores, no nos ha tocado vivir grandes penurias. Es más, desde hace ya unos años se supone que vivimos en la sociedad del bienestar. Una sociedad del bienestar en la que bajo mi punto de vista, lo que se entiende por pareja tradicional no encaja. Una sociedad del bienestar que fomenta el individualismo y debilita el compromiso dentro de la pareja. Esa falta de compromiso, se extiende desde los seres queridos hacia el resto de los ámbitos de actividad social.

Por lo tanto yo diría que vivimos en una sociedad del bienestar basada en unas relaciones humanas cogidas con alfileres, totalmente insegura y cuyas manifestaciones más claras son la comodidad y el utilitarismo. Todo lo que no me es útil, lo rechazo. Si mi pareja no me es útil la rechazo.

Una relación se sustenta sobre tres pilares, la ternura, la seguridad y el reconocimiento del otro. Cuando no existe un compromiso, estos tres pilares desaparecen, y la relación de pareja es insostenible. Y no me sirve la típica excusa de una incompatibilidad de caracteres, ya que eso se debe a una incompatibilidad de egoísmos.

Por todo ello creo que donde falta compromiso, falta madurez. Teniendo en cuenta que lo que en el fondo todos anhelamos es amar y ser amados, debemos pararnos a pensar por qué hacemos las cosas y olvidarnos de la moda.

Un saludo. ANABEL.

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Siempre soltero

19 02 2009

solteroYo que querría ser soltero para siempre, sigo queriéndolo pero me he tambaleado gracias a una francesa salvaje. Y para colmo, no podremos vernos más…
 
Aunque todo tiene su explicación, supongo. De entrada se me da fatal conseguir sexo. No entiendo porqué me interesan para algo de rollo personas a las que no puedo conseguir, normalmente porque están casadas (aunque a más de una sé que también le apetecería, pero sería feo) Y cuando me encuentro a alguien disponible idealizo la situación. De ahí a la admiración un paso. Majaronadas de llevar algo más de un año a palo seco o más bien a base de cañas de cereal secas y separadas del grano.
 
La cuestión es que en una de mis múltiples citas, que hasta ahora habían acabado sin roce. Después de tres pelis, llegó el esperado revolcón. Que debido a mi estado, o al menos espero que sólo sea por eso, me supo a gloria. Con un cuerpo diez para mí, y eso que tiene diez años más que yo, y con mucho sustito del bueno me lo pasé genial, aunque me ha durado poco. Demasiado poco.
 
Todo tiene su parte buena, me veía enganchado otra vez, entrando nuevamente en la gran rueda. Pánico. Motivo: llevo año y medio disfrutando a lo GRANDE con mayúsculas (aunque según que disfrutes los tenía olvidados) y no me apetece que toque la campana que anuncia el final del recreo.
 
Me diréis que compartiendo las cosas se hacen más llevaderas, disfruta uno más… Y es cierto en parte. Pero como el famoso anuncio de la bebida universal “esperando a la gran ola”. Muchas veces tengo esa sensación y así me ha ido bien el último año y algo.
 
Por suerte o por desgracia, no cumplo uno de sus requisitos indispensables para entrar en su casa, aunque sólo sea una noche. Es decir, vivir yo en la mía. Lo cual es paradójico pero también tiene su porqué: No tengo hijos, no los tendré y no estoy casado, pero como mi ex decía, al final soy el padre de todos los demás de mi familia. Así que ahí ando con las desventajas de tener una familia más que numerosa y la desventaja de no disponer de un poco de intimidad. Todo porque mi sueldo es el más abultado del lugar. Llamadme tonto, que me lo mereceré, pero la realidad está ahí hasta que yo la cambie y no me resulta fácil.
 
¿No será que estoy huyendo en cuanto veo la posibilidad de conocer a alguien interesante? Podría ser, puede que no quiera reconocerlo. Llega un momento en que no distingo bien si lo que quiero es entrar en su vida o en sus bragas. Debería tenerlo claro pero no es así.
 
Por otro lado, todo el mundo tiene su lado oscuro, y al principio todo gusta. Pero qué pasa con el tiempo, cuando sin remisión las cosas ya no son lo que eran. Ahora tenemos doble problema: la costumbre y el desánimo.
 
Lo que sucede es que todo se olvida al principio, sobre todo si folla como los ángeles. Sexuados, eso sí.
  
Buen día. EL RARITO.

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El reencuentro

15 02 2009

Llego a la fiesta. Un salón lleno de personas desconocidas, voces lejanas y confusas, oigo una risa. Su risa. La risa que he añorado, la que he buscado, de ella, que ha sido mi sueño de mil noches. Nerea. Nerea. Nerea…
Nerea está sentada en un sofá en medio del salón. Es el centro de atención, cuenta algo y se ríe, y todos se ríen. Mientras yo, solo, me quedo en silencio. Ese es el momento que tanto he esperado. ¿Cuántas veces en Nueva York, hurgando en los recuerdos, apartando momentos dolorosos, peñascos de desilusión, he llegado allí, al fondo, hasta encontrar esa sonrisa? Y ahora está aquí, frente a mí. Y la comparto con otras personas. Todo lo que era mío, sólo mío. Repentinamente me veo corriendo a través de un laberinto hecho de momentos: nuestro primer encuentro, el primer beso, la primera vez… La explosión enloquecida de mi amor por ti. En un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras, la belleza de mi amor. Eso es lo que hubiera querido mostrarte. Yo, simple cortesano admitido en tu corte, arrodillado delante de tu simple sonrisa, frente a la grandeza de tu reino, hubiera querido mostrarte el mío. Sobre una bandeja de plata, abriendo los brazos en una referencia infinita, mostrándote mi regalo, lo que sentía por ti: un amor sin límites. No pude decirte nada que tuvieras ganas de escuchar ¿y ahora? ¿Qué podría decirle ahora a esa chica que está sentada en el sofá? Te miro y ya no estás. ¿Dónde te has metido? ¿Dónde está esa sonrisa que me convertía en naufrago de certezas, pero tan seguro de felicidad? Querría escapar pero no hay tiempo, ya no hay tiempo. Aquí estas. Nerea se vuelve lentamente hacia mí.
- ¡Unax! No me lo puedo creer…Que sorpresa…
Se levanta y viene a mi encuentro. Me abraza. Me aprieta fuerte y me besa dulcemente en la mejilla. Después se separa, me mira a los ojos y sonríe.
- Qué contenta estoy de verte… ¿Pero qué haces aquí?
Quiero hablar pero no me da tiempo. Habla y ríe. Parece saberlo todo de mí. Sabe donde he estado, qué he hecho en Nueva york.
-Volviste a casa a principios de junio y ni siquiera me felicitaste por mi cumpleaños. No te acordaste ¿eh? Bueno te perdono…
Y sigue así, riendo. El tres de junio era su cumpleaños, y ese día yo me acordé perfectamente, como siempre. Como todos los años, también en Nueva York, como todo lo que tenía que ver con ella, lo más bonito y lo más doloroso. ¿Y ella? Ella me perdona. ¿El qué? ¿No haber sabido olvidarla?
Ella habla por los dos, decide ella, avanza ella, como ha hecho siempre. Nerea me coge de la mano.
-Ven te presentaré a mis amigos.
Y sonrío, y saludo como si todo eso me importara algo. Y otros nombres, y otras historias. Títulos comerciales de pseudo nobles jóvenes de esta sociedad que ya no tiene ningún título al menos para mí.
Y se ríe. Y yo solo percibo su perfume: Jazmín. Al menos en eso no ha cambiado. Y quería decirle: ¿y quién ha ocupado mi sitio? Mi sitio… ¿Porqué pensabas que tenías uno? podría contestarme. Entonces me quedo callado. La miro mientras continúa con ese extraño baile de presentaciones. Ella, hábil cortesana, dama impecable de ésa su alta sociedad, de su corte dorada. Y baila, y se ríe y echa hacia atrás la cabeza y cascadas de pelo y perfume y de nuevo su risa. Y otra vez… otra vez tu.
Pero no teníamos que volver a vernos… Y siento mi dolor. Lo que no sé, lo que no he vivido, lo que ahora me falta para siempre. ¿Cuantos brazos te han abrazado para convertirte en lo que eres?
Me quedo en silencio. La miro: Pero no la encuentro, entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado dos años. Esas noches pasadas en el sofá. Lejos. Sin conseguir darme una explicación. Fuera en el balcón mirando a las estrellas…Allí precisamente dónde habíamos estado nosotros. Cuantas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo, llevado por los efluvios del alcohol, con la esperanza de encontrarla otra vez.
He perdido mi estrella ¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Con quién? A mi alrededor ese silencio de estrellas entrometidas y el ruido molesto de mis lágrimas.
Y yo, estúpido, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, cualquier porqué. Pero que idiota. Ya se sabe. Cuando un amor se acaba se puede encontrar todo, excepto un porqué.
 
Unax

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El vacío de a veces

11 02 2009

Son las cuatro de la mañana. Bebo y rio. A veces hablo. Mucha gente bailando pero tú no estás. Te busco. Te busco con los ojos por el bar. A veces te confundo con un gesto de alguien, con la sombra de otro, con una voz que parece la tuya, con una risa familiar. Hay mucha gente y sonrío con la copa en la mano. Y parezco contenta. Pero tú no estás.

Clara.

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La perfecta cabrona y los hombres

7 02 2009

cartel_perfecta_cabrona_y_los_hombres_la_0201_0th1Estimulante título el de este libro escrito por Elizabeth Hilts. No tiene desperdicio. Pero vayamos por partes. Contraportada: “¿Quieres ligar?¿Quieres salir con alguien?¿Buscas una relación? Déjate guiar por tu cabrona interior”… fascinante. Más… “Con humor e ingenio, Elizabeth Hilts nos ofrece este libro los consejos básicos para que , de una vez por todas, la cabrona tome el mando”.

Reprimo el impulso de tirar el libro por la ventana. “Tengo que leerlo” me digo. Para preservar mi salud mental, lo hago a poquitos, al azar. Lo abro, dejo correr las hojas y con un movimiento rápido poso mi dedo sobre un párrafo. A ver que dice: “A pesar de que yo soy la primera que defiendo que hay que hablar de todo con la pareja, me he dado cuenta de que a menudo me da mejores resultados aclarar mis ideas con amigos antes. (…). Así que llamé a mi amiga Celia- que me conoce mejor que yo misma- y le describí mis síntomas. Me hizo una serie de comentarios y (…) fuí capaz e comunicarme con él. (…). Le dije al hombre ocupadísimo que me tenía abandonada y que necesitaba que hiciera un esfuerzo por pasar algo de tiempo conmigo. Y funcionó. Aquél fin de semana me pidió que viera una carrera de Fórmula 1 con él. Incluso hicimos palomitas. Y pasamos un día entero en la rebajas, una actividad que a mi me encanta y él aborrece”.
Oh, que bonito. Es genial esto de ser cabrona. aunque me pregunto si la autora conoce su significado real. No puedo con tanta sabiduría. Me arde el dedo, pero lo intento una vez más. Hojas al azar y…¡paro aquí!: “Nada de sonreir cuando el macho sentado frente a mí dice cosas absurdas y hace comentarios estúpidos. (…). Se acabó decir SÍ cuando quiero decir NO”. Fantástico, conozco a miles de hombres desorientados que agradecerán esa actitud de cabrona samaritana.

Como veís, os dejo el resto del libro para que disfruteís de el. Yo voy a poner el dedo a remojo.

Saludos. Cécile.

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Razón de single

4 02 2009

En cuanto la vi, tuve la certeza de que aquella chica iba a destrozar mi vida. En aquella época era justo lo que yo necesitaba. Y eso que tenía el convencimiento de que las cosas comenzaron de forma contundente, o sea, peor que mal. Así que, me entregué sin rubor al desatino del enamoramiento.

Un abrazo, MALEX.

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