A raíz del post “Aquí ya no se liga…”, me da la sensación de que yo vivo en un universo paralelo en el que las cosas no son como ella, ni otros comentaristas resentidos las describe.
Soy joven, alegre, sociable y mona. Para mi el coqueteo es un deporte, del que no conviene desentrenarse, aun teniendo pareja. Me gusta salir de fiesta, pubs, discotecas, verbenas de pueblo, conciertos… etc. No salgo expresamente a ligar, pero tampoco salgo expresamente a no ligar. No siempre que mantengo una conversación con un chico es por que este me interesa o quiera algo con él. A veces es simplemente por educación, si alguien me trata con educación, intento responderle de la misma manera, si no me interesa y la conversación me está pareciendo un coñazo, me las arreglo para escaparme sin resultar brusca. Cuando un chico me gusta, si veo alguna señal que me indique que puedo tener posibilidades, busco la manera de entrarle. Nunca me ha importado llevar la iniciativa, y creo que no me ha ido mal. (Ojo, hablo de relaciones esporádicas, frívolas y divertidas, en cuestión de buscar algo más serio e importante no tengo ni idea).
Recuerdo una vez que fui a pasar un puente con unas amigas a Madrid. Una de las noches quedé con un cyber amigo al que conocía desde hace dos años y nunca nos habíamos visto en persona. Estuvimos de tapas y vinos por La Latina, riéndolos y hablando mucho. Entre otras cosas, hablamos del tema ligoteo. Él me contaba que una vez estuvo en Tenerife (de donde soy yo) y noto una diferencia abismal con Madrid en ese sentido. Me decía que las chicas en Madrid parecía que se ponían monas para luego decir “esta noche he mandado a la mierda a 5 tíos”. Me llamaba la atención. Yo cuando salgo me arreglo, por que me gusta verme guapa, y sacarme partido, lo hago por mi misma, pero mentiría si dijera que no me gusta que me miren. Así que, cuando algún hombre me echa un buen piropo (siempre que no sea de mal gusto) lo último que hago es ponerle cara de asco, pues me siento alagada y me gusta que me piropeen. A mi tampoco se me caen los anillos por piropear a un hombre.
Pensaba escribir algunos ejemplos de mis aventurillas nocturnas, pero tampoco quiero ponerle los dientes largos a nadie
. ¡Saludos!
Caótica.
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