Hace tiempo que no nos vemos y decidimos ir a cenar a un chino. Vamos tres. Una de cada color. Pelirroja aparece preciosa con sus pendientes largos y su abrigo hippy y sus botas altas de tacón. Estamos de pie, desde hace una media hora, esperando una mesa que iba a quedarse libre en cinco minutos. Cinco minutos chinos, supongo, y yo ya empiezo a ponerme nerviosa. Rubia llega tarde pero también muy guapa, justo antes de sentarnos en la mesa.
- Menudo escote llevas… ¿no tienes frío?… y Pelirroja, sin pedir ni permiso, le abrocha otro botón.
- No, mejor antes -digo-…así parece una monja.
“Oye, que vestido más bonito “. Sí, pienso, la verdad es que a mí también me gustaba antes de empezar a verlo como una cortina de ducha de los setenta.
Nos hacen pasar y nos sentamos por fin, y traen la carta y empieza la primera discusión, por el vino. Que si tinto, que si rosado… y tinto no porque el Marques de Cáceres es fuerte y rosado tampoco porque de lo que hay el único que nos gusta es el lambrusco pero a una el lambrusco la tiene ya asqueada y al final acabamos tomando el blanco, que era el que no quería ninguna de las tres. Pero a veces a la gente no se le ocurren formas más equitativas de terminar una discusión, con el camarero esperando nuestro veredicto, bolígrafo en mano, sin decir nada para presionar, pero plantado allí, de pie, mirándonos impasible, con el restaurante hasta el culo, y pensando seguramente, “estas tres brujas discutiendo por el puto vino”.
Así que bla bla bla bla bla empiezan a traer la comida con ese orden sin sentido que utilizan en los chinos…da igual que les digas primero esto luego esto y luego lo otro…. Ellos mueven la cabeza diciendo que sí, siempre sonriendo y luego… joder luego hacen lo que les parece.
Y a medida que salen los platos nos vamos bebiendo el vino y la conversación, sobre hombres, por supuesto, va subiendo de tono. Entonces saco mi cuadernito…. Y aviso… yo apunto aquí las frases que se digan y luego me tomo la licencia de utilizarlas… y las dos ingenuas me dicen que sí…. Lo que hace una en nombre de la amistad cuando ha bebido ya un par de copitas… jeje je
Las frases iniciales son bastante tópicas. Las mujeres somos grandes incomprendidas, eso lo sabe ya todo el mundo, lo mismo que es sabido que los hombres son egoístas, que tienen miedo al compromiso y tal… pero la verdad es que da igual lo que hagan y lo que estén dispuestos a dar, porque en la mayoría de los casos, sea lo que sea, jamás será lo que esa mujer quiere.
Frases célebres del cuaderno verde (juro que se pronunciaron todas durante la cena):
“Los hombres pueden estar a la altura de las mujeres, si no lo están es porque no quieren” “Joder tía que dices, esa frase parece de A” “No hables de A, y tú no apuntes, que A no tiene por qué estar en ese cuaderno” “Sí, el chaval está un poco amargadillo, pero no me extraña, con la mujer que tiene”.
El tofu merece una apartado especial, porque ocupó un buen rato de la noche, y generó cierta tensión entre dos de los comensales.
“A mí el tofu me gusta pero es bastante soso” “que va, no es soso”. “Sí es soso, como puedes decir que el tofu no es soso”. “Yo he comido mucho tofu” “Yo también… ” ¡Joder…! Estoy pensando yo, pero ¿para cuantas horas conversación puede dar el tofu? frase final resumen sobre el tofu “El tofu es como los hombres, depende de con que lo aliñes”. Y las tres nos quedamos contentas con eso.
Y otro apartado especial merece el tema del sexo xq nadie diría esto estando sobria, y si fuera de día, ni siquiera borracha:
“Hoy he follado, pero poco”… No, que nadie me pregunte que quiere decir eso. Sólo sé que cuando lo oí me pareció entenderlo y cuando lo apunté me pareció una cosa de lo más lógica. Ahora, curiosamente, no lo tengo tan claro.
“No, yo ya no le consiento que me chuleé, por eso estoy sola haciéndome pajas” “Quiero química con alguien porque hace tiempo que no me humedezco con nadie” Ante esto solo puedo decir una cosa: ¡Oh, dios mío!
¿Dijimos alguna de las frases demasiado alto?… no lo sé. Solo sé que de repente vino el camarero chino con tres chupitos de aguardiente de hierbas diciéndonos que nos invitaban “los de la mesa de allí”.
¡Vaya, tres tíos! ¡Qué casualidad! J Y en ese momento, me acordé de alguien que me había dicho algo y pensé… oh… estos deben ser los lobos.
Y ahí, el surrealismo se acentuó.
Primero echamos un vistazo a los de la mesa y después decidimos levantar los chupitos y brindar dándoles las gracias. Y ahí quizás, debió de haber terminado todo. Pero…no. Porque la vida es una encadenación de casualidades, y da la casualidad de que conozco a unos chicos que una vez pagaron a una camarera con una poesía, y daba también la casualidad de que mi cuaderno verde estaba encima de la mesa, y por si eso fuera poco nosotras ya estábamos un poco contentas y para colmo mis amigas nunca me han puesto freno cuando me pongo friki, las muy cabronas. Nunca. Así que cuando les dije lo de…oye… escribimos algo y se lo damos…las otras… que sí… y tan contentas.
Y eso hicimos.
Escribimos dos.
Una que no recuerdo sobre miradas y otra que no recuerdo sobre un culo. Y me levanté y me fui con las dos poesías a la mesa, pero resulta que los tipos no entendían mi letra . Joder, Morena, que tonta eres… ahí tenías que haber cortado el rollo, pero no…me volví a mi mesa y Rubia, que tiene una caligrafía maravillosa pasó una a limpio, y Pelirroja, que tiene un sentido muy acusado de la estética quemó con un mechero los bordes de la hoja en las que estaba escrita. Y de nuevo me levanté y me fuí donde ellos a llevarles el papelito, un papelito que tenía ya algo de las tres.
Y mientras, ellas escribiendo en el cuaderno..
- ¿Cuál le ha dao?
- La del culo
- Vaya hombre… y yo quemando la otra.
Pero la del culo no tuvo mucho éxito entre los chicos de la mesa. Me dijeron que era un poco escatológica… y eso me jodió algo, porque lo escatológico es otra cosa.. por eso, les dí la poesía de las miradas, pero más tarde, como pequeña venganza, y para que les quedara claro el concepto de “escatológico” les conté que a la mañana, haciendo footing, me había resbalado en una caca de perro (lo cual por desgracia es cierto
) y había tenido que hacer los dos kilómetros de vuelta a casa apestando a mierda con los pantalones pringados…Uno de ellos flipaba…. “pareces más glamurosa que todo eso” “es lo que tiene llevar una cortina puesta” “¿Cómo?” …jejeje….”Nada, chaval, nada. Que las apariencias engañan”…
Al final resultó que los lobos eran en realidad, lobitos, pero eso estuvo bien, porque nos relajamos y la noche acabó, no me acuerdo bien cómo, después de algunas copas, muchas risas y bastantes mentiras. Ellos tomaron un camino y nosotras otro… pero antes Pelirroja le dio su número (creo que el verdadero) al que dijo que era filósofo.
Bueno, el tiempo se va rápido y se ha ido ya otra noche un poco loca. Y no sé si es cosa de la edad, o del estado de ánimo, o del cansancio, solo sé que últimamente, después de una noche de juerga, además de la resaca me acompaña persistente un jodido punto de tristeza.
Saludos, Clara.







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