¿Por qué no vivimos en la realidad?

17 11 2008

platoO por qué nunca seremos habitantes de Hollywood.
 
Por mucho que vivamos en un mundo pos-moderno, pos-cristiano, pos-industrial…. (y toda una serie de epítetos que los sociólogos utilizan para nombrar esta época, olvidándose que para los historiadores de dentro de dos siglos no seremos más que un apéndice en alguna Edad), Platón sigue marcando y mucho.
 
Antes de explayarme simplemente recordar que el sabio griego planteaba dos mundos: el ideal y el real. Consideraba que todo lo bueno se encontraba en el ideal, al que sólo llegaríamos tras un arduo proceso sólo realizable por los sabios, el resto nos deberíamos conformar con ser esclavos de nuestras pasiones.
 
En cualquier situación de la vida somos incapaces de ver las cosas como son, ya sea por la influencia de hollywood o por mecanismos psicológicos de autoprotección…el caso es que somos incapaces de enfrentarnos a la realidad y asumirla.
 
Me explico, cuántas veces no habremos conocido a un chic@ de refilón y ya nos los estamos imaginando como la persona con la que envejeceremos, poco a poco sin darnos cuenta nos vamos haciendo nuestra propia película (muchas profesiones están abocadas a la desaparición, la de guionista lo dudo), vamos colocando atributos sólo existentes en la serie de los jueves y en las novelas románticas, nos olvidamos de lo que tenemos accesible y que de verdad nos quiere, organizamos nuestro futuro pensando en que se va a ir cumpliendo una serie de pasos mágicos que nos llevarán al encuentro esa dios@.
 
 Y de repente ¡zas! eres arrancado de los brazos de Morfeo y pueden haber ocurrido una serie de posibilidades: que finalmente no hayas dado ningún paso y el otro menos aún con la consiguiente frustración hasta que conoces a otr@ y de vuelta a empezar, que has tenido la posibilidad de acercarte pero te manda a hacer puñetas en estos casos se produce el extraño fenómeno que ya Sócrates nos comenta en los Diálogos de su discípulo y no es otra cosa que todo surge de su contrario, así pues para que haya muerte previamente ha de haber vida con lo que se forma el binomio vida-muerte, de la misma manera hay la dualidad amor-odio (lo patético del asunto es que la persona en cuestión ni se ha enterado que hace unos días la tenías como el abuel@ de tus niet@s y actualmente está en tu lista de personas a las que has retirado el saludo).
 
Y por último lo que puede ocurrir es que os conozcáis y que le gustes, en cuyo caso ya si que puedes dejar de ser considerado habitante de este mundo para que te busquen en el séptimo cielo de alguna galaxia perdida por algún rincón del Universo. Pero hete aquí amigo que tú ya tienes montado un esquema en el que pretendes que esa amor platónico convertido en algo tangible sea compatible 100% de tal manera que cualquier cosilla que se salga de tus ideas preestablecidas y que no sea más que un hecho carente de importancia se convierta para ti en una tragedia de dimensiones apocalípticas. Y el resto ya no os lo cuento, básicamente porque puede haber tantos finales como estrellas nos encontremos en el firmamento.
 
Pues eso, que me gustaría concluir haciendo un llamamiento para que sepamos diferenciar nuestro mundo real de el de la TV, igual en el nuestro no hay atardeceres en Central Park, pero oye tampoco es tan malo.

¿O sí?

Jóse.

Compartir:
del.icio.us digg meneame fresqui facebook technorati