Nochebuena. Por la tarde, antes de la cena quedé con unas amigas para tomar vino caliente. En el primer bar nos encontramos con el ex-denosequién que por algún motivo terminó diciéndonos que el era muy aficionado a la lectura, que, de hecho, no solí leer libros que tuvieran menos de 500 páginas. Entonces pedí otro vino. A raíz de eso cada uno empezó a explicar su hábitos lectores y la chica rubia aseguró que ella leía, al menos cuatro libros al año, y consideraba que eso era una media excelente. De hecho, añadió, estos días se estaba leyendo el último de Coelho. Supe que necesitaba otro vino y creo que iban tres ya.
Mi amiga, la que me conoce, percibió que necesitaba ayuda y me dijo que en el próximo bar íbamos a encontrar, casi seguro, al amigo de una amigo de un amigo que …”oye, ese también escribe, como tú”…Bueno, admito que eso me animó un poco y pedí otro vino para celebrarlo. Después, tal y como aseguró mi amiga conocí a Iñigo, que no estaba nada mal, que le gustaba a la rubia, que hablaba muy despacio y que nada más presentármelo me aseguró, no tengo ni puta idea de porqué, que él era un verdadero caballero. Lo dijo literalmente, con esas palabras… y yo me reí. Me reí porque a esas alturas ya iba por el quinto vino caliente y todo me hacía mucha gracia, la verdad. Como además no tenía muchas ganas de perder el tiempo le pregunté directamente… “oye, ¿me han dicho que escribes?”… y él, de repente mostró cierto interés… “oh… tu eres la amiga de Elena, no?… no te imaginaba así”…podía haberle preguntado que como me imaginaba pero se me trababa ya la lengua y preferí invertir mis esfuerzos en vocalizar sobre otro tema…. “¿y que escribes? ¿poesía, relato, de todo un poco o que?”…y él…acelerado…. que joder…que llevaba ya tres años escribiendo y que en estos momentos andaba cerca de las 80.000 palabras”…Vaya, la cosa se pone interesante, pensé…pero después de un par de vinos más ( y no, ya no sé ni cuantos iban) seguía sin tener ni puñetera idea de que coño escribía el tío o sobre qué…. “eres un coleccionista de palabras?”…pensé que eso, al menos, le daba un sentido a sus 80.000… pero a él pareció ofenderle… “Soy un escritor…” Y entonces me dio como pena, no él… no solo él… casi todo me dio pena, no sé porqué. Y decidí que ya era hora de ir a casa a cenar, pero antes cogí una servilleta del bar y escribí un poema….
Algunas veces, cuando es noche buena,
y has bebido vino caliente
y estás medio borracha
y conoces a un tipo que colecciona palabras al azar
y a una rubia que lee tres libros al año
y a un chico que lee cualquier libro con la única condición
de que tenga más de quinientas páginas
esas veces
sacas del bolso tu bolígrafo morado
y escribes un poema como este
en una servilleta del bar
y luego
das el poema, firmado y todo, a cualquiera de ellos
para que se limpien el culo con él
Saludos. Clara.







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